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2020

  • Corazón de la Amazonía

Pescadores indígenas de la Estrella Fluvial Inírida avanzan con el monitoreo de sus peces.



  • 2015 han realizado investigación propia de las especies de este complejo de humedales, ubicado en los departamentos de Guainía y Vichada, con el apoyo de la AUNAP MADS, CDA, Instituto SINCHI y WWF-Colombia.

  • Han encontrado que, aunque en general las especies y su diversidad se mantienen gracias al plan de manejo del sitio Ramsar, en Caño Bocón se empieza a evidenciar una disminución.

En los últimos cinco años los líderes de las comunidades indígenas que habitan la Estrella Fluvial Inírida (EFI), en los departamentos de Guainía y Vichada, han avanzado en el desarrollo de su plan de manejo que permite el uso sostenible de esta zona, designada como Sitio Ramsar debido a su importancia de conservación internacional. Entre los procesos que han desarrollado está el monitoreo de los peces que consumen, una labor que han realizado los pescadores locales por medio de la investigación propia. Y aunque la cantidad y diversidad de especies, en general, no ha disminuido en la región, sí ha habido reducción de algunas especies particulares en áreas puntuales, de acuerdo con los resultados preliminares de los análisis.


La imponente Estrella Fluvial Inírida está al oriente del país en los límites con Venezuela y en ella confluyen tres ríos colombianos (el Guaviare, el Atabapo y el Inírida) y uno venezolano (Ventuari), que al fundirse dan origen al gran Río Orinoco, uno de los más largos del continente y el tercero más caudaloso del mundo. En estas aguas, pescadores de comunidades indígenas y campesinas han realizado, desde 2015, el monitoreo de las especies de peces que hacen parte de su alimentación diaria. Así, a su quehacer cotidiano de pescar, han agregado la realización de un registro diario de esta actividad, anotando en libretas los nombres de las especies que pescan, nivel de las aguas (temporada lluviosa o seca), lugares, método de pesca, peso y tamaño de los pescados, entre otros datos claves.


Con esta información recopilada durante cuatro años, encontraron que en Caño Bocón, afluente del río Inírida y reconocido por su abundancia de peces, ya se empieza a notar una disminución en algunas especies de peces de consumo. “No sabemos por qué está ocurriendo y debemos esperar a los resultados del monitoreo 2019-2020. Es posible que se deba a los cambios en el clima del año pasado, pues hubo una inundación en la que los peces quedaron en el bosque y cuando el río bajó no alcanzaron a salir”, explica Jaime Cabrera, biólogo y consultor de WWF-Colombia, encargado de apoyar el monitoreo e investigación propia de las comunidades indígenas en la Estrella Fluvial.


Estos hallazgos pueden servir para realizar un control interno de las comunidades indígenas a su pesca que permita la recuperación de sus principales especies de consumo. “Así, por ejemplo, en lugares donde se está pescando mucho, se podría detener la pesca por un tiempo y garantizar la sostenibilidad de las especies”, señala Cabrera. En otros humedales que son pobres en pesca se podrían sembrar palmas que produzcan muchos frutos o “pepiaderos” para que los peces retornen a hábitats con buena oferta de frutos.


De los nombres en lengua de los peces a los nombres científicos


Otra de las actividades incluidas en el proceso de monitoreo fue la identificación de los nombres de las especies que pescan los habitantes de la Estrella Fluvial. Esta ha sido una labor de largo aliento debido a que tanto las comunidades indígenas, como los científicos tienen nombres diferentes para los peces que no coinciden entre sí, y muchas veces los indigenas reconocen especies que no son reconocidas como tal por la ciencia occidental. Por esta razón, era necesario intercambiar la información para “homologar” los nombres científicos de las especies con su nombre en los idiomas indígenas (Puinave, Curripaco) y español.


Para hacerlo, el equipo de técnicos realizó dos encuentros de saberes en el que participaron los pescadores locales, un ictiólogo (experto en el estudio de peces) y biólogos. “Nos fuimos a campo durante 10 días en mayo 2019 y 10 días en noviembre 2019 y mi labor era que el pescador local me dijera cuál era el nombre con el que llamaba al pez que encontraba, cómo le decía en lengua indígena y en español y luego el ictiólogo me indicada el nombre científico de la especie”, recuerda Marcela Franco, consultora de WWF-Colombia.


En este intercambio de saberes locales y científicos participaron cerca de 40 monitores locales (pescadores), investigadores del Instituto Humboldt, la Universidad del Tolima, Universidad de Ibagué, el Instituto SINCHI, GEF Corazón de la Amazonía y WWF-Colombia. Aún hay bastantes nombres de peces por verificar y el equipo debe continuar realizando encuentros en los que puedan verificar los nombres de las especies.


Los siguientes pasos del monitoreo de peces


La caracterización de los peces con sus nombres científicos y en lengua indígena es un proceso que tardará varios meses más para tener resultados concretos, que estarían en el primer semestre de 2020. Se espera que en el segundo semestre del 2020 los investigadores tengan avances sobre las posibles causas de la disminución de peces en Caño Bocón.


En cuanto al proceso de gobernanza territorial indígena que WWF-Colombia ha apoyado en la zona desde hace siete años, uno de los resultados visibles es que las personas que han participado en las capacitaciones sobre monitoreo de sus peces, ya se reconocen como investigadores locales, saben que están desarrollando una investigación propia. “Por ejemplo, luego de una jornada de pesca las mujeres ya preguntan si hemos tomado los datos de los peces capturados antes de llevárselos para cocinar, porque saben que, si los llevan sin que tengamos hechos sus registros (tamaño, peso, nombre, etc), entonces se pierde todo un día de trabajo de monitoreo”, destaca Cabrera.


Por ahora, la información que investigadores locales y científicos han recopilado será clave para la ordenación pesquera en el sitio Ramsar, lo cual permitirá la sostenibilidad del recurso y un comercio mas justo para las especies ornamentales, donde cada especie tiene un precio diferente en el mercado internacional.


“Los investigadores locales son una muestra concreta de cómo las comunidades indígenas de la Mesa Ramsar EFI y las comunidades campesinas agrupadas en ACEFIN, estan desarrollando su plan de manejo”, afirma Saulo Usma, especialista de Agua Dulce de WWF-Colombia. Agrega que este empoderamiento local es fundamental para continuar articulando el trabajo misional de otras organizaciones del Gobierno para garantizar el uso sostenible de los recursos naturales de la región.


Fuente de la información: WWF - https://www.wwf.org.co/?uNewsID=357410


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