Empleo que protege la biodiversidad en la Amazonia colombiana.
- Corazón de la Amazonía

- 24 feb
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Empleo que protege la biodiversidad en la Amazonia colombiana. Más información: https://www.bancomundial.org/es/news/feature/2026/02/06/empleo-que-protege-la-biodiversidad-en-la-amazonia-colombiana?cid=lac_fb_colombia_es_ext Cuando los padres de Cristian Castañeda llegaron hace 40 años al municipio de Calamar, en el Guaviare, buscaban nuevas oportunidades y una vida más estable. Décadas después, ese sueño familiar encontró un vínculo inesperado con la conservación. Mientras Cristian estudiaba Administración de Empresas Agrícolas, sus padres se unieron al proyecto Conservación de Bosques y Sostenibilidad en el Corazón de la Amazonia. Este proyecto es financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF por sus siglas en inglés) y supervisado técnicamente por el Banco Mundial como parte del Programa de Paisajes Sostenibles de la Amazonia. Para avanzar en el objetivo del proyecto mejorar la gobernanza y promover actividades de uso sostenible del suelo para reducir la deforestación y conservar la biodiversidad, los padres de Cristian firmaron acuerdos de conservación, restauración y no deforestación. Inspirado por el trabajo de sus padres, Cristian regresó a casa y desde el 2021, es parte del equipo del proyecto, ofreciendo asistencia técnica a otras familias como la suya. Cristian no es un caso aislado. El proyecto ha involucrado directamente a líderes comunitarios, campesinos e indígenas, como miembros del equipo y proveedores de servicios locales. Estos actores han cumplido funciones como facilitadores locales, auxiliares de campo, sabedores tradicionales, monitores y vigías de biodiversidad, cocineros y conductores. Su conocimiento del territorio y la confianza de las comunidades han sido determinantes para avanzar en este enfoque y el proyecto. Gracias a este enfoque, la capacidad técnica y administrativa permanece en el territorio. Desde 2016, 2.822 personas han sido contratadas para integrarse al equipo del proyecto, fortaleciendo el mercado laboral local y generando nuevas fuentes de ingreso. Las modalidades de contratación se adaptan a la naturaleza de cada oficio, pero todas comparten un principio: la inversión debe quedarse en la Amazonia. Cristian inició como facilitador local y luego ascendió a profesional de soporte técnico. Hoy es el profesional principal del proceso de restauración en Charras–Boquerón, en el Guaviare. “Ha sido una experiencia maravillosa y enriquecedora, ya que me ha permitido adquirir experiencia, mejorar mis habilidades profesionales y poder contribuir tanto a los objetivos y metas del proyecto como a la restauración", asegura Cristian. Sostiene también que la experiencia "ha sido mucho más fácil para mí porque crecí en el campo, y la conexión y familiaridad con la gente genera mucha confianza al entrar en el territorio". El enfoque también ha impulsado la participación de las mujeres en el proyecto. Casi una tercera parte de las personas contratadas son mujeres, reconocidas por su rol en la conservación. María de los Ángeles Cadena Tovar, facilitadora local para la implementación del plan de manejo del Parque Miraflores Picachos, lo resume así: “Antes, para los trabajos de campo solo contrataban hombres, ahora las mujeres también son contratadas. Este proyecto ha permitido que las mujeres de la zona también se sientan apoyadas, y ver que podemos hacer esas labores, les da más seguridad personal. Se dan cuenta que no hay nada imposible, que todo en la vida se puede”. La diversidad generacional en el empleo es otro de los logros. Jóvenes entre 20 y 39 años representan el 36,7% del personal; adultos, entre 40 y 59 con amplia experiencia comunitaria, el 42,2%; y personas mayores de 60 años también han encontrado un espacio (19,7%), aportando conocimientos ancestrales como monitores de pesca y fauna. El proyecto ha dedicado un importante esfuerzo en capacitar y formar a quienes ha empleado, y en muchos casos, logrando combinar nuevas técnicas y herramientas, con conocimiento tradicional local. Esta experiencia la evidencia Ricardo Medina Pérez, indígena piapoco y monitor de pesca en la Estrella Fluvial de Inírida. “Llevábamos un conocimiento en la memoria y siempre ha sido transmitido de manera oral en todas las generaciones, pero hoy después que aprendimos a dejarlo por escrito, llevamos 108 especies [de peces] identificadas en el registro”, explica Ricardo. El Banco Mundial también ha aprendido de este proceso. La flexibilidad y la innovación permitieron crear procedimientos especiales para contratar a estos nuevos equipos, armonizando incluso prácticas administrativas con procedimientos tradicionales indígenas. Esta experiencia ha servido de ejemplo para otros proyectos. Desde el 2015, el proyecto Corazón de la Amazonia, ha sido ejecutado por el Fondo Patrimonio Natural, en alianza con las entidades del Sistema Nacional Ambiental con competencia en el territorio, bajo el liderazgo del Ministerio del Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible, Parques Nacionales Naturales de Colombia, el Instituto de Investigaciones Amazónicas Sinchi, el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM), la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Sur de la Amazonia (CORPOAMAZONIA) y la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Norte y Oriente Amazónico (CDA). El compromiso y los logros del proyecto en torno a la conservación de la biodiversidad y el desarrollo sostenible han generado empleo local, además de 18 mil beneficiarios directos, con una inversión, en los últimos nueve años, de $11.000 millones de pesos colombianos, (alrededor de US$3 millones a la tasa de cambio de diciembre de 2025) correspondiente al 11 % del monto ejecutado a la fecha. El dinero destinado a cubrir los honorarios o la remuneración de los empleados ha sido una inversión para el territorio, orientada a la construcción de capital social y a mejorar la calidad de vida de Cristian, María de los Ángeles, Ricardo y de todos quienes los acompañan.




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